Por Guillermo Monroy E., Director Ejecutivo, Centro para la Acción de la Responsabilidad Social Empresarial (CentraRSE) en Guatemala.
De acuerdo con los últimos datos revelados por la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), se confirma que un 51% de los guatemaltecos es pobre y el 15.2% vive en extrema pobreza. Esto significa que un porcentaje significativo de toda la población subsiste con menos de Q. 360 ($ 50) al mes. A nivel mundial, esta cifra se eleva, pues dos tercios de la población total del planeta viven en la pobreza.
Existen factores externos que impactan negativamente en la economía como los trastornos climáticos, competencia internacional, precios de petróleo, los lentos procesos administrativos para la legalización de empresas y la desigualdad de oportunidades, que hacen que este problema continúe en aumento. El crecimiento de la economía en general, no contribuye por sí mismo a la reducción de la pobreza. Sin embargo, una visión global de negocios que contribuya al desarrollo social puede, de alguna manera, contribuir a la generación de mejores oportunidades laborales y por consiguiente, mejores condiciones de vida para más personas.
En Guatemala se conocen proyectos empresariales que han logrado este objetivo, impactando a comunidades enteras. Podemos citar algunos casos como el de Industrias Licoreras de Guatemala, que en alianza con Kiej de los Bosques, ha creado centros de desarrollo sostenible con la asociación de tejedores de palma de la comunidad de Jocotán. A partir de esta alianza, un promedio de 250 familias se han visto beneficiadas (véase más abajo para más información). A esta forma de hacer negocios, se le conoce bajo el nombre de ‘negocios inclusivos’.
El concepto de hacer negocios con las personas de menores recursos o negocios con la base de la pirámide como también se le suele llamar, representa un cambio significativo en la manera en que hacemos negocios y en la manera en que pensamos hacer negocios. El éxito requiere que las empresas vean más allá de la sabiduría tradicional. Por ello, las empresas deben pensar creativamente para satisfacer las necesidades de los pobres y generar oportunidades; no por medio de filantropía, sino por medio del mercado. Para llegar a este punto se debe considerar que cualquier oportunidad de negocio que reduzca la pobreza debe tener tanto impacto comercial como también un impacto positivo que en la sociedad. Este equilibrio es el pilar principal del concepto, debe ser una relación ganar-ganar.
La mayoría de las empresas están compitiendo por una minoría de clientes potenciales, ignorando a un mercado durmiente significativo. Creemos que las empresas con Responsabilidad Social Empresarial deberían estar al frente de los esfuerzos para acercar a los pobres al mercado, por lo tanto erradicar la pobreza e incrementar la prosperidad y las oportunidades para todos.
El reto es ser empresas más competitivas y que al mismo tiempo contribuyan a la erradicación de la pobreza y el desarrollo sostenible partiendo de la forma como hacen negocios. Sabemos que no es tarea fácil, pero confiamos en Guatemala, en sus empresas, y en su comunidad, y por esto SABEMOS que SI es posible.
Solo a través de este compromiso podremos generar un cambio positivo en la economía de nuestro país, desarrollando más negocios inclusivos, responsables, éticos y que velen por el bienestar de sus colaboradores, sus familias y su comunidad; mejorando la calidad de vida de más personas.
3 casos guatemaltecos de negocios inclusivos
Industrias Licoreras de Guatemala
En el año 2001, se creó una cadena productiva integrada verticalmente que permitió a los pobladores de la comunidad de Jocotán vender su producto artesanal a Industrias Licoreras de Guatemala, con el cual se establece un mecanismo de abastecimiento de fundas de petate para Ron Zacapa Centenario. Inicia la producción con 30 tejedoras, quienes producían alrededor 2,000 unidades de fundas al mes, en la actualidad, trabajan 400 tejedoras y tienen una cuota promedio de 30,000 anillos de palma (petate) para el Ron Zacapa Centenario. Anteriormente, las tejedoras tenían ingresos por la venta de sus petates alrededor de $6 dólares al mes; en la actualidad pueden llegar a ganar desde $50, $60 ó hasta $150 dólares por mes, provenientes de la venta de los anillos de petate.
La sostenibilidad de este proyecto, apoyado por Kiej de los Bosques, ha hecho que las tejedoras se interesen por aprender a leer y a escribir para no tener que firmar con su huella y que puedan acceder a créditos. Este proyecto permitió el desarrollo de comunidad desde sus propias raíces.
Las tejedoras han formado una organización llamada Industrias de Fibras Nativas y se están convirtiendo en una fuerza política y económica. En la actualidad, han conseguido contratos para producir materiales tejidos y se han sumado cinco clientes; sin embargo, Ron Zacapa Centenario continúa siendo el cliente de mayor demanda.
EcoHotel Uxlabil
El EcoHotel Uxlabil es un hotel ecológico situado a las orillas del Lago Atitlán en la comunidad de San Juan la Laguna. El hotel ganó mención honorífica en el Premio CentraRSE 2006, por su práctica “Hotel y comunidad en armonía para el progreso”.
Este proyecto empresarial pretende fomentar la mejoría de ingresos de parte de las tejedoras, pintores, pescadores y tiendas de San Juan La Laguna (comunidad cercana). Para logarlo fomenta el turismo local y las visitas a las casas, talleres, asociaciones, pintores, entre otros de venta de artesanía local para fermentar el desarrollo económico local. Adicionalmente, apoya acciones de saneamiento ambiental que a su vez propicien una mejoría en la salud humana de los habitantes del pueblo.
AMANCO
El programa de AMANCO de Comunidades Agrícolas Sostenibles al Alcance de un Mundo Globalizado desarrollado para apoyar al pequeño agricultor a salir de cultivos tradicionales por medio de acceso a sistemas de riego ha significado una tremenda oportunidad para AMANCO. El potencial del negocio es tremendo dado a que 55% de la tierra guatemalteca es utilizada para cultivos temporales que incluyen los no tradicionales y aproximadamente 819,162 productores individuales cultivan su tierra como actividad única. Este programa ha resultado una manera innovadora de generar mejoras en los niveles de vida de los guatemaltecos y mejoras en los ingresos de AMANCO.
Mayor información:
- Para mayor información sobre las iniciativas de negocios inclusivos en Guatemala, favor contactar a Guillermo Monroy, Director Ejecutivo de CentraRSE.
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